viernes, 4 de junio de 2010

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Pediré un deseo. Espero esta vez sí se cumpla, el mismo que todas las veces anteriores. Llegar a volar como en aquel sueño de ayer y sentir el aire surfeando por mis dedos. Quiero dar el brinco que me impulse a los cielos y me brinde libertad y control absolutos. Mancharme las ropas de azul celeste y salpicones color atardecer.
Entremezclarme en las nubes y despegar en los verdes campos, recostarme en la  planicie alfombrada de pasto y mirar desde el uno hasta el infinito, apreciar el panorama y tomar la opción número cuatro sin juzgar a las demás, ver la cuarta gota de agua escurrir de entre miles y caer en mis labios. Beberla y eliminar la sed del viaje. Estar tranquilo, más tranquilo que nunca y descansar feliz y placenteramente cobijado por el sol, acariciado por el viento, pero sobre todo seguro de la opción número cuatro.

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