domingo, 15 de agosto de 2010

Rutina

Él se sube, paga su tarifa algunos pesos y se sienta. Ella en seguida hace lo mismo y se sienta a su lado. Los nervios se sienten en las manos húmedas y después de unos minutos salen en palabas truncadas, torpes  y rápidas. Los dos se enamoran y sienten que así será para siempre. Pasan más minutos.
Ella se levanta del asiento y se va. Él la acompaña, pero sólo con la mirada. 

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